Todavia recuerdo como fue ese primer, al final no fui capaz de irme con mi amigo porque él iba a un ritmo superior al mio y yo sería incapaz de aguantar su ritmo, era viernes y como estaba de vacaciones decidí probar suerte ese día me dijé a mi mismo hoy es el gran dia.
Me levanté temprano ya que en Sevilla en verano es complicado correr por la tarde, así que allí estaba yo en el Parque Miraflores a las 9 de la mañana para empezar mis primeros trotes, ese dia tan solo fui capaz de hacer ocho minutos corriendo, cinco andando y otros cinco corriendo, la verdad que me sentí un poco frustrado ya que mi pensamiento era realizar unos quince minutos corriendo, pero no flaquee en mis fuerzas y decidí probar suerte (me lleve dos dias con agujetas) al lunes siguiente. Por aquel entonces yo no pensaba que esto pudiera enganchar tanto y yo me decía a mí mismo que con tres dias a la semana durante unos veinte minutos tendría suficiente, craso error ya que en los meses posteriores me dí cuenta que me había enganchado y que ya no podría dejarlo.